Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —No, no. Ganimard tiene perspicacia… a veces, hasta inspiración… SÃ, sÃ. Por ejemplo, esa entrevista es un golpe maestro. En primer lugar, anuncia la llegada de su rival inglés para ponerme en guardia y hacerle la tarea más difÃcil. Luego, precisa el punto exacto en que ha abandonado el caso para que Herlock Sholmes no se beneficie más que de sus propios descubrimientos. Eso es de buen jugador.
—Sea lo que sea, ahora tiene usted a la zaga dos adversarios, ¡y qué adversarios!
—¡Oh! Uno no cuenta.
—¿Y el otro?
—¿Sholmes? ¡Oh, confieso que ése es de talla! Pero precisamente eso es lo que me apasiona y por lo que me ve usted de tan buen humor. Primero, por cuestión de amor propio: se considera que es suficiente el célebre inglés para dar cuenta de mÃ. Luego, piense en el placer que debe de experimentar un luchador de mi clase ante la idea de un duelo con Herlock Sholmes. Por último, me voy a ver obligado a maniobrar a fondo, porque conozco a ese individuo y sé que no retrocederá ni una pulgada.
—Es fuerte.
—Muy fuerte. Como detective, no creo que haya existido jamás otro parecido. Solamente tengo una ventaja sobre él, y es que él ataca y yo me defiendo. Mi papel es más fácil. Por otra parte…