Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Sonrió imperceptiblemente, y acabó la frase:
—… yo conozco su forma de batirse, y él no conoce la mÃa. Y le reservo algunas estocadas secretas que le harán reflexionar.
Tamborileaba con los dedos sobre la mesa y soltaba breves frases con aire arrobado.
—Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes… Francia contra Inglaterra… Al fin será vengado Trafalgar… ¡Ah, desgraciado!… No sospecha que estoy preparado…, y un Lupin prevenido…
Se interrumpió súbitamente, sacudido por un golpe de tos. Se ocultó la cara con la servilleta, como el que se ha atragantado.
—¿Una miga de pan, acaso? —pregunté—. Beba un poco de agua…
—No, no hace falta —dijo con voz ahogada.
—Entonces… ¿qué?
—Necesito aire.
—¿Quiere que abran la ventana?
—No, me voy… ¡Rápido, déme mi abrigo y mi sombrero! ¡Me largo!
—Pero ¿qué significa…?
—Esos dos señores que acaban de entrar… FÃjese en el más alto… Pues bien: cuando salgamos, colóquese a mi izquierda de manera que él no pueda verme…
—¿El que está sentado detrás de usted?