Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Ése… Por razones personales, prefiero… Ya le explicaré fuera…
—¿Quién es?
—Herlock Sholmes.
Hizo un violento esfuerzo sobre sà mismo, como si se avergonzara de su agitación; dejó la servilleta, bebió un vaso de agua y me dijo sonriendo, completamente dueño de sÃ:
—Es gracioso, ¿verdad? No me pongo nervioso fácilmente; pero esta visión imprevista…
—¿Qué teme usted, puesto que nadie puede reconocerlo a través de sus transformaciones? Yo mismo, cada vez que lo encuentro, creo estar frente a un individuo diferente.
—Él me reconocerá —dijo Arsenio Lupin—. Él me ha visto una vez, pero comprendà que me veÃa para toda la vida, y que veÃa, no mi apariencia siempre modificable, sino el ser que yo soy… Y además…, además…, no lo esperaba aquÃ… ¡Qué singular encuentro!… En este modesto restaurante…
—Bueno, ¿nos vamos? —le pregunté.
—No… no.
—¿Qué va a hacer?
—Lo mejor será actuar francamente…, dirigirme a él…
—¿No pensará usted…?