Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —SÃ… Por otra parte, tendré la ventaja de interrogarlo, de saber lo que sabe… ¡Ah! Tengo la sensación de que sus ojos se posan en mi nuca, en mis hombros… y que busca…, que recuerda…
Reflexionó. Descubrà una sonrisa de malicia en la comisura de sus labios; luego, obedeciendo, según creo, a una fantasÃa de su natural impulsivo más que a las necesidades de la situación, se levantó bruscamente, dio media vuelta e inclinándose todo gozoso, dijo:
—¡Qué casualidad! Verdaderamente es una gran suerte… PermÃtame que le presente a un amigo mÃo…
Durante unos brevÃsimos segundos, el inglés pareció desconcertado; luego hizo un movimiento instintivo, como si estuviera dispuesto a arrojarse sobre Arsenio Lupin. Éste movió la cabeza.
—SerÃa una torpeza…, sin contar con que el gesto no serÃa elegante…, ¡y que serÃa completamente inútil!
El inglés se volvÃa a derecha e izquierda, como si buscara ayuda.
—Eso tampoco —dijo Arsenio Lupin—. Además, ¿está seguro de que tiene autoridad para ponerme la mano encima? Vamos, sea buen jugador.