Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —De sobra, si se refiere usted al doble caso del brillante azul. Además, es el lapso de tiempo que me hace falta para tomar mis precauciones, en el caso de que la solución de este doble asunto le diera sobre mà algunas ventajas peligrosas para mi seguridad.
—Es que yo cuento con conseguir esas ventajas en el espacio de ocho o diez dÃas —dijo el inglés.
—¿Y mandar detenerme el dÃa once, quizá?
—El décimo, lÃmite final.
Lupin reflexionó, y, moviendo la cabeza, dijo:
—DifÃcil…, difÃcil…
—DifÃcil, sÃ; pero posible, luego seguro.
—Absolutamente seguro —remachó Wilson, como si él mismo hubiese distinguido claramente la larga serie de operaciones que conducirÃan a su colaborador al resultado anunciado.
Herlock Sholmes sonrió:
—Wilson, que me conoce, está ahà para atestiguarlo. —Y continuó—: Evidentemente, no tengo todos los triunfos en mi mano, puesto que se trata de asuntos que vienen de varios meses atrás. Me faltan los elementos, los indicios sobre los cuales tengo la costumbre de apoyar mis investigaciones.
—Como las manchas de fango y las cenizas de los cigarrillos —dijo Wilson con voz grave.