Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Y, sobre todo, era Herlock Sholmes; es decir, una especie de fenómeno de intuición, de observación, de clarividencia y de ingeniosidad. Creeríase que la naturaleza se entretuvo en tomar los dos tipos de detectives más extraordinarios producidos por la imaginación, el Dupin, de Edgar A. Poe, y el Lecoq, de Gaboriau, para construir uno a su manera, más extraordinario e irreal aún. Y uno se pregunta verdaderamente cuando se oye el relato de los hechos que lo han hecho famoso en el mundo entero; se pregunta si este Herlock Sholmes no es un personaje legendario, un héroe surgido vivo del cerebro de un gran novelista, de un Conan Doyle, por ejemplo.
Como Arsenio Lupin le preguntara sobre la duración de su estancia, llevó inmediatamente la conversación al terreno verdadero.
—Mi estancia aquí depende de usted, señor Lupin.
—¡Oh! —exclamó el otro, riendo—. Si dependiera de mí, le rogaría que tomase el barco esta misma tarde.
—Esta tarde es un poco precipitado, sin embargo espero que dentro de ocho o diez días…
—¿Tiene, entonces, tanta prisa?
—Tengo muchas cosas pendientes: el robo del Banco Anglo-chino, el rapto de lady Eccleston… Veamos, señor Lupin, ¿cree usted que bastará con una semana?