Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —El señor conde ha ido a buscar al doctor Jouet, que hará las comprobaciones de costumbre. Para mÃ, la muerte ocurrió hace ocho dÃas, cuando menos. El estado de descomposición del cadáver… Pero usted no parece estarme escuchando.
—SÃ, sÃ.
—Lo que yo digo está apoyado por razones perentorias. AsÃ, por ejemplo…
El señor Filleul continuó su demostración, sin obtener, por lo demás, señales manifiestas de atención. Pero el regreso del señor de Gesvres interrumpió su monólogo.
El conde traÃa dos cartas. Una anunciaba la llegada de Herlock Sholmes para el dÃa siguiente.
—Maravilloso —exclamó el señor Filleul, muy alegre—. El inspector Ganimard llegará igualmente mañana. Será delicioso.
—Y esta otra carta es para usted, señor juez de instrucción —dijo el conde.
—La cosa va de mejor en mejor —manifestó el señor Filleul después de haber leÃdo la misiva—. Esos señores, decididamente, ya no van a tener gran cosa que hacer… Beautrelet, me avisan de Dieppe que unos pescadores han encontrado esta mañana sobre las rocas el cadáver de una mujer joven.
Beautrelet experimentó un sobresalto y exclamó:
—¿Qué dice usted? El cadáver…