Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Luego prosiguió:
—Como usted ve, esto no arroja gran cosa. La clave es a la vez muy fácil, puesto que se han conformado con sustituir las vocales por cifras y las consonantes por puntos, y muy difÃcil, si no imposible, puesto que no pudieron darse mayor trabajo para complicar el problema.
—En efecto, es de hecho suficientemente oscuro.
—Tratemos de aclararlo. La segunda lÃnea está dividida en dos partes, y la segunda parte está representada de tal manera que es muy probable que forme una palabra. Si ahora tratamos de reemplazar los puntos intermedios por consonantes, llegamos a la conclusión, después de un tanteo, que las únicas consonantes que pueden servir lógicamente de apoyo a las vocales no pueden también lógicamente producir más que una palabra: demoiselles (señoritas).
—¿Entonces se tratarÃa de la señorita de Gesvres y de la señorita de Saint-Véran?
—Con toda certidumbre.
—¿Y usted no ve nada más que eso?