Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca «Quizá se observe que algunos de esos hechos no están demostrados y que yo dejo una parte bastante considerable a las hipótesis. Es verdad. Pero estimo que mi hipótesis está basada en un número bastante grande de incertidumbres, para que el desarrollo de los hechos, aunque no estén probados, se imponga con un rigor inflexible. Aunque la fuente original se pierde a menudo bajo el lecho de piedras, no por ello deja de ser menos la misma fuente que vuelve a verse a la luz a intervalos y sobre la que se refleja el azul del cielo…
»Enuncio así el primer enigma que me reclama: ¿cómo es que Lupin, herido de muerte, podría decirse, haya vivido durante cuarenta días sin cuidados, sin medicamentos, sin alimentos, en el fondo de un oscuro agujero?
»Volvamos al principio. El jueves 16 de abril, a las cuatro de la madrugada, Arsenio Lupin, sorprendido en mitad de uno de sus robos más audaces, huyó por el camino de las ruinas y cayó herido por un proyectil. Se arrastró con dificultad, volvió a caer y se levantó con la esperanza ansiosa de llegar hasta la capilla. Allí se encuentra la cripta que la casualidad le descubrió. Si logra ocultarse allí, quizá se salve. A fuerza de energía se acerca, está a sólo unos metros, cuando surge un ruido de pasos. Desconcertado, perdido, se abandona. El enemigo llega. Es la señorita Raimunda de Saint-Véran. Ése es el prólogo del drama.