Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca En la mesa de honor alguien se levantó. Era el padre de Beautrelet, quien se dirigió a tomar el periódico y se lo entregó a su hijo.
—¡Que lo lean…, que lo lean! —se oyó gritar más fuerte.
Otros clamaban:
—Escuchar…, escuchar… Lo va a leer… Escuchar.
Beautrelet, en pie, de cara al público, buscaba con sus ojos en el periódico de la tarde que su padre le habÃa entregado el artÃculo que suscitaba semejante estrépito, y de pronto, habiendo divisado el tÃtulo subrayado con lápiz azul, alzó la mano para reclamar silencio, y con voz que la emoción alteraba cada vez más leyó estas revelaciones sorprendentes que reducÃan a la nada todos sus esfuerzos, trastornaban sus ideas sobre la Aguja hueca señalaban lo vano de su lucha contra Arsenio Lupin:
«Carta abierta del señor de Massiban, de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras.
»Señor director:
»El 17 de marzo de 1679 —insisto de 1679, es decir, bajo Luis XIV— fue publicado en ParÃs un librito con el tÃtulo de El misterio de la aguja hueca. Toda la verdad denunciada por primera vez. Cien ejemplares impresos por mà mismo y para la instrucción del sumario por el Tribunal.