Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca »¿Qué vale ese folleto? Nada, me dirá usted, y no debe concedérsele ningún crédito. Ésa fue mi primera impresión; pero cuál sería mi sorpresa, al abrir los Comentarios de César en el capítulo indicado, el descubrir la frase incluida en el folleto. La misma comprobación resulta en lo que concierne al tratado de Saint-Clair-sur-Epte, la crónica sajona, el interrogatorio de Juana de Arco y, en suma, todo lo que he podido comprobar hasta aquí.
»En fin, hay un hecho más preciso todavía que relata el autor del folleto de 1815. Durante la campaña de Francia, siendo aquél oficial de Napoleón, y habiendo muerto su caballo, llamó a la puerta de un castillo, donde fue recibido por un anciano caballero de San Luis. Y hablando con el anciano se enteró, dato por dato, de que aquel castillo situado a la orilla del río Creuse se llamaba el castillo de la Aguja, que había sido construido y bautizado por Luis XIV y que por orden expresa suya había sido ornado con torrecillas y una flecha que representaba la aguja. Como fecha llevaba, y debe llevar todavía, la del año 1680.