Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Eso constituía ya un punto importante. Logró precisarlo mediante un suelto que comunicó a los periódicos solicitando si alguien le podría proporcionar informes sobre aquel Larbeyrie o sobre sus descendientes.
Fue el señor Massiban, el propio Massiban del folleto, y miembro del Instituto de Francia, quien le respondió:
«Señor:
»Le indico a usted un trozo de Voltaire que he extraído de su manuscrito sobre El siglo de Luis XIV (capítulo XXV: “Particularidades y anécdotas del reino”). Ese trozo ha sido suprimido en las diversas ediciones. Y dice: “He pensado en contarle al difunto sir de Caumartin, intendente de Finanzas y amigo del ministro Chamiliard, que el rey salió un día precipitadamente en su carroza al recibir la noticia de que el señor de Larbeyrie había sido asesinado y despojado de magníficas alhajas. El rey parecía estar dominado por una emoción muy grande y repetía: ‘Todo se ha perdido…, todo se ha perdido…’. Al año siguiente, el hijo de aquel Larbeyrie y su hija, que se había casado con el marqués de Vélines, fueron desterrados de sus tierras de Provence y Bretagne. No cabe duda que había en todo eso alguna particularidad”.