Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su decisión fue clara e inmediata, y ajustándose a ella tenía la intuición feliz de que se encontraba sobre el camino acertado. Ante todo, y sin inútiles recriminaciones, abandonó a su camarada del instituto Janson-de-Sailly y, tomando su maleta, fue a instalarse en un pequeño hotel situado en el propio centro de París. De ese hotel no salió en absoluto durante días enteros. A lo sumo comía en el restaurante. El resto del tiempo, encerrado bajo llave, con las cortinas de las ventanas herméticamente cerradas, pensaba.

«Diez días», había dicho Arsenio Lupin. Beautrelet se esforzaba por olvidar todo cuanto había hecho y no recordar más que los elementos contenidos en el folleto y en el documento, ambicionando ardientemente el mantenerse dentro de los límites de aquellos diez días. Pero pasó el décimo, y el undécimo, y el duodécimo, mas al decimotercero la luz se hizo en su cerebro y rápidamente, con la rapidez desconcertante de esas ideas que se desarrollan en nosotros como plantas milagrosas, la verdad surgió, se dilató, se fortificó. La noche de aquel decimotercer día no sabía ciertamente la clave del problema, pero conocía uno de los métodos que podían dar lugar a descubrirla…, el método fecundo que Lupin, sin duda alguna, había empleado.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker