Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Avanzaron durante algunos segundos y de pronto surgió una escalera. Beautrelet contó cuarenta y cinco peldaños de ladrillo, los cuales estaban desgastados en el medio por la acción lenta de los pasos.

—¡Rayos y truenos! —juró Ganimard, que iba en cabeza y que se detuvo súbitamente como si hubiera tropezado con alguna cosa.

—¿Qué ocurre?

—Una puerta.

—¡Diablos! —murmuró Beautrelet al verla—. Y no va a ser fácil echarla abajo. Es simplemente un bloque de hierro.

—Estamos fastidiados —dijo Ganimard—. Ni siquiera tiene cerrojo.

—Todas las puertas están hechas para abrirlas, y si ésta no tiene cerrojo es que hay un secreto para abrirla.

—¿Y cómo averiguamos el secreto?

—Yo voy a averiguarlo.

—¿Por qué medio?

—Por medio del documento. La cuarta línea no tiene otra razón de ser que el resolver las dificultades en el momento en que se presentan. Y la solución es fácil, puesto que está escrita no para despistar, sino para ayudar a aquellos que la buscan.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker