Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¡Ah, usted sabe!…
–Lo sé, tanto más cuanto que fue uno de mis agentes quien le respondió a usted en la Prefectura. Inmediatamente, y a petición de usted, se inició una investigación contra quien proceda, y esto descubrió que la autorización no era más que una sencilla falsificación… Ahora se busca quién la realizó…, pero esté usted tranquilo, pues no se descubrirá nada…
El señor Borély sonrió a manera de protesta.
–Entonces -continuó Lupin- se interrogó a mi amigo Stripani, quien no opuso resistencia alguna a confesar que su verdadero nombre es el de Steinweg. ¡Cómo es posible! En ese caso, el detenido Lupin habrÃa conseguido introducir a alguien en la prisión de la Santé y conversar durante una hora con él. ¡Qué escándalo! Más vale callarlo todo, ¿no es asÃ? Entonces se pone en libertad al señor Steinweg y se envÃa al señor Borély como embajador ante el detenido Lupin, provisto de todas las facultades y poderes para comprar su silencio. ¿No es asÃ, señor director?