Los tres crimenes de Arsene Lupin

Los tres crimenes de Arsene Lupin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Las comunicaciones de Lupin al Grand Journal fueron, en efecto, interrumpidas, pero Lupin no cesó en modo alguno de mantener correspondencia con sus amigos, por medio del sombrero, cual ellos decían entre sí. ¡Era tan sencillo! No había ningún peligro. ¿Quién hubiera podido sospechar que el sombrero del abogado Quimbel le servía a Lupin de buzón para sus cartas?

Cada dos o tres mañanas, en cada visita, el célebre abogado era portador fiel del correo de su cliente, integrado por cartas que le llegaban de las provincias, y otras de Alemania, y todo ello reducido, condensado por Doudeville en fórmulas breves y en lenguaje cifrado.

Y una hora después, el abogado Quimbel volvía a llevar con gran solemnidad las órdenes de Lupin.

Mas, un día, el director de la Santé recibió un mensaje telefónico firmado por L. M., avisándole que el abogado Quimbel, según todas las probabilidades, estaba sirviéndole a Lupin inconscientemente de cartero, y que sería interesante el vigilar las visitas de aquel buen hombre.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker