Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –No se trata de suposiciones, es una certidumbre.
–Tanto mejor, tanto mejor -murmuró el otro-. Sólo estaremos tranquilos cuando esos papeles ya no existan más.
Y colocándose bruscamente frente a Arsenio Lupin, añadió: -¿Cuánto?
–¿Qué? – respondió Lupin.
–¿Cuánto quiere por esos papeles? ¿Cuánto por la revelación del secreto?
El extranjero esperaba oÃr una cifra. Pero él mismo propuso: -¿Cincuenta mil…, cien mil?…
Y como Lupin no respondiera, agregó con tono un poco de duda: -¿Más aún? ¿Doscientos mil? Sea. Acepto.
Lupin sonrió, y dijo en voz baja: