Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –La cifra es bonita. Pero ¿acaso no es probable que determinado monarca, supongamos el rey de Inglaterra, llegase hasta el millón? ¿Con toda sinceridad?…
–Lo creo posible.
–¿Y para el emperador esas cartas no tienen precio lo mismo que valga dos millones que doscientos mil francos…, o bien tres millones como dos millones?
–Asà lo creo.
–¿Y si ello fuese preciso, darÃa el emperador esos tres millones?
–SÃ.
–Entonces será fácil llegar a un acuerdo.
–¿Sobre esa base? – exclamó el extranjero con cierta inquietud. – Sobre esa base, no… Yo no busco el dinero… Es otra cosa lo que yo deseo… Otra cosa que vale para mà mucho más que los millones.
–¿Qué?
–La libertad. El extranjero se sobresaltó.