Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¡Ah!, vuestra libertad… Pero yo no puedo hacer nada… Eso concierne a la patria de usted…, a la Justicia…, yo no dispongo de poder alguno.
Lupin se le acercó, y bajando aún más la voz le dijo:
–Usted dispone de todo el poder, señor…, mi libertad no constituye un acontecimiento tan sensacional para que le den a usted una negativa.
–Entonces ¿serÃa preciso que yo la solicitara?
–SÃ.
–¿A quién?
–A Valenglay, presidente del Consejo de Ministros.
–Pero el señor Valenglay no puede conseguir él mismo ni más ni menos que yo…
–Si, él puede abrirme las puertas de esta prisión.