Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Eso provocarÃa un escándalo.
–Cuando yo digo abrir… es que me bastarÃa con entreabrirlas…, simularemos una fuga…, el público la espera de tal modo, que éste ya no exigirÃa que se le rindan cuentas de esa fuga.
–Sea…, sea… Pero el señor Valenglay jamás accederá…
–SÃ, accederá.
–¿Por qué?
–Porque usted le hará presente su deseo de que asà sea.
–Mis deseos no constituyen órdenes para él.
–No, pero entre gobiernos, esas son cosas que pueden hacerse. Y Valenglay es demasiado polÃtico…
–Vamos, ¿usted cree que el gobierno francés va a cometer un acto tan arbitrario con el único objeto de serme grato?