Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Pero un ruido le hizo volverse hacia la joven. Ésta se había incorporado y de sus manos cayeron una docena de monedas de oro. Las examinó. Todas eran francesas.
–Vamos -dijo-, no me había equivocado. Pero ¿por qué tanto oro? ¿Y en recompensa de qué?
De pronto divisó un libro caído en el suelo y se agachó para recogerlo. Pero, con un movimiento, la joven se precipitó sobre el libro, lo cogió y lo apretó contra su cuerpo con una energía salvaje, cual si estuviera dispuesta a defenderse contra todos.
–Es eso -dijo Lupin-. Las monedas de oro le fueron ofrecidas a cambio del volumen, pero ella se negó a entregarlo. Éste es el origen de los rasguños que tiene en las manos. Lo interesante sería saber por qué el asesino quería apoderarse de este libro. ¿Acaso consiguió antes de ahora hojearlo?
Después le dijo a Waldemar:
–Mi querido conde, dé usted la orden, por favor…