Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Cómo puede ser eso? – dijo el conde.
–¿Qué es lo que le sorprende?
–El abuelo de Isilda, el viejo que murió hace dos años, se llamaba Malreich, es decir, era el mismo nombre de Malréche, pero germanizado.
–¡Maravilloso! El abuelo de Isilda debÃa ser el hijo o el nieto del doméstico francés que escribÃa su diario en un tomo suelto de Montesquieu. Y es asà cómo este diario pasó a las manos de Isilda.
Hojeó el volumen al azar:
–«Quince de septiembre de mil setecientos noventa y seis: Su alteza ha cazado.» «Veinte de septiembre de mil setecientos noventa y seis: Su alteza ha salido a caballo. Montaba el caballo Cupidon.» ¡Caray! – murmuró Lupin-, hasta aquà esto no tiene nada de emocionante:
Hojeó más adelante:
–«Doce de marzo de mil ochocientos tres: Le he hecho enviar dinero a Hermann. Está de cocinero en Londres.»