Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Cuáles me aconseja usted? – preguntó Lupin.
–Aquà hay unos Upman excelentes.
Lupin le ofreció uno de esos cigarros a Doudeville, tomó otro para él y lo despuntó.
El mayordomo encendió una cerilla y se la presentó.
Con gran rapidez, Lupin le agarró por la muñeca.
–Ni una palabra…, te conozco…, tu verdadero nombre es Domingo Lecas…
El mayordomo, hombre grueso y fuerte, intentó desprenderse. Ahogó un grito de dolor. Lupin le habÃa torcido la muñeca.
–Tú te llamas Domingo…; vives en la calle de la Pompe, en un cuarto piso, y te has retirado con una pequeña fortuna adquirida al servicio…; pero, escucha, imbécil, o te rompo el hueso…, una fortuna adquirida al servicio del barón Altenheim, en cuya casa eras mayordomo.