Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Su nombre?
–Lo ignoro. Nunca se hablaba de él. Eso traÃa mala suerte.
–Anda vestido de negro, ¿no es as�
–SÃ, de negro. Es pequeño y delgado…, rubio…
–Y mata, ¿no es eso?
–SÃ, mata…, mata lo mismo que otros roban un pedazo de pan.
Su voz temblaba. Suplicó:
–Callémonos…, no debemos hablar de eso…, yo se lo digo…, trae mala suerte.
Lupin calló, impresionado, a pesar de todo, por la angustia de aquel hombre.
Permaneció largo tiempo pensativo, y luego se levantó y le dijo al mayordomo: