Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Cómo?
El señor Formerie sonrió con aire burlón, y moviendo su índice de derecha a izquierda y de izquierda a derecha volvió a repetir: -No.
–¿Y por qué no?
–Porque esa historieta sobre el señor Lenormand podrá servir para el público. Pero no le va usted hacer tragar al señor Formerie que Lupin y Lenormand eran una misma persona. Rompió a reír.
–¡Lupin jefe de Seguridad! ¡No! Todo lo que usted quiera, pero eso no… Todo tiene un límite… Yo soy una buena persona… Pero de todos modos… Veamos, aquí entre nosotros…, ¿cuál es la razón de esta nueva mentira? Confieso que no veo muy claro.
Lupin lo miró maliciosamente. A pesar de todo cuanto sabía sobre el señor Formerie, no era capaz de imaginarse un grado semejante de fatuidad y ceguera. La doble personalidad del príncipe Semine ya no constituía a estas horas motivo de incredulidad para nadie. Sólo para el señor Formerie…