Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Y qué podrÃa él temer de su hermana Isilda? Me dijeron que ésta estaba loca.
–Loca, sÃ; pero capaz todavÃa de recordar ciertos detalles de su infancia. Seguramente hubiera reconocido al hermano con el cual se habÃa criado… Y la posibilidad de ese recuerdo le costó la vida.
Luego agregó:
–Loca…, pero si todas esas gentes eran locas,…, la madre loca…, el padre un alcohólico…, Altenheim una verdadera bestia…, Isilda una pobre demente…, y en cuanto al otro, el asesino, ése es el monstruo, el maniático imbécil…
–Jefe, ¿cree usted que es un imbécil?
–SÃ, imbécil. Con destellos de genio, con malicias e intuiciones de demonio, pero un trastornado, un poco como toda esa familia de los Malreich. Sólo los locos matan, y sobre todo los locos como él. Porque, en fin…
–¿Qué, jefe?
–Mira.