Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin A la luz de una lamparilla vio a Dolores desvanecida sobre un diván. Se precipitó hacia ella, la irguió y con voz imperiosa la obligó a responderle.
–Escuche… ¿Y Charoláis? ¿Y su hijo?… ¿Dónde están?
Ella balbució:
–Pero ¿cómo?… Pues… se han marchado…
–¿Qué dice usted? ¿Cómo es que se han marchado?
–Usted me ha enviado… hace una hora un mensaje telefónico. Lupin recogió caÃdo cerca de él un papel azul, y leyó:
«Mándeme inmediatamente a los dos guardas… y a todos mis hombres…, los espero en el Gran Hotel. No tema nada.»
–¡Rayos y truenos!…, y usted lo creyó. Pero ¿y sus criados?
–Se han marchado.