Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Chusco o no, señor, asà será. Mi proceso, el hecho de saber si yo he matado o no, la investigación de mis antecedentes; de mis delitos o mis andanzas pasadas, constituyen otras tantas paparruchas con las cuales le permito a usted que se distraiga, a condición, sin embargo, de que usted no pierda de vista, ni por un instante, el objeto de su misión.
–¿Y cuál es mi misión? – preguntó el señor Formerie, manteniendo el tono burlón.
–La de sustituirme a mà en mis investigaciones relativas al proyecto del señor Kesselbach y especialmente en descubrir el paradero del señor Steinweg, ciudadano alemán, raptado y secuestrado por el fallecido barón Altenheim.
–¿Qué historia es esa que usted cuenta?