Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –SÃ, ¿si me niego? Después de todo, ¿quién me obliga a someterme a vuestra voluntad? ¿Quién me obliga a aceptar un papel que todavÃa no conozco, pero que por anticipado me repugna y del cual siento vergüenza?
–¡Idiota! – repitió Lupin.
Y obligando a Pedro Leduc a sentarse, Lupin se acomodó cerca de él y con voz suave le dijo:
–Olvidas por completo, jovencito, que tú no te llamas Pedro Leduc, sino Gerardo Baupré. Y si llevas el admirable nombre de Pedro Leduc, entonces es porque tú, Gerardo Baupré, has asesinado a Pedro Leduc y le has robado su personalidad. El joven dio un salto, indignado, y replicó:
–Usted está loco. Usted sabe muy bien que fue usted mismo quien combinó todo esto…
–Caray, sÃ, lo sé muy bien; pero ¿qué dirá la Justicia cuando yo le proporcione la prueba de que el verdadero Pedro Leduc murió de muerte violenta y que tú has tomado su lugar?
Aterrado, el joven comenzó a tartamudear: