Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin ¿Quién no recuerda la sorpresa general cada mañana cuando se leía en los diarios aquellas cartas irresistibles de lógica y de autoridad, aquellas cartas firmadas alternativamente:
Arsenio Lupin, juez de instrucción.
Arsenio Lupin, procurador general.
Arsenio Lupin, ministro de Justicia.
Arsenio Lupin, policía.
Puso en la tarea un entusiasmo, un ardor e incluso una violencia, que le sorprendía hasta a él mismo, tan lleno habitualmente de ironía, y, en resumen, tan dispuesto por temperamento a una indulgencia en cierta forma profesional.
No, esta vez sentía odio.
Odiaba aquel Luis de Malreich, bandido sanguinario, bestia inmunda, del cual siempre había sentido miedo y que, incluso encerrado, incluso vencido, le producía aquella impresión de espanto y repugnancia que se experimenta a la vista de un reptil.