Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –SÃ.
–Valiente crédito puede concederse a todas esas tonterÃas. En el bolsillo del barón encontré la dirección de éste. Y una hora después, el hotel habÃa sido ocupado por mis hombres. Lupin lanzó un suspiro de alivio.
–¡Ah, qué gran noticia!. Y yo que temÃa la intervención del cómplice de aquel a quien no pude apresar, y un segundo secuestro de Steinweg… ¿Y los criados?
–Desaparecieron.
–SÃ. una llamada telefónica del otro los habrá prevenido. Pero Steinweg está allÃ.
El señor Weber se impacientó, y dijo:
–Pero si allà no hay nadie, puesto que, le repito, mis hombres no han abandonado el hotel.
–Señor subjefe de Seguridad, le doy a usted la orden de investigar usted mismo en el hotel de la villa Dupont… Y usted me dará cuenta mañana del resultado de esa investigación.