Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin El señor Weber se encogió nuevamente de hombros, y sin tomar en cuenta la impertinencia de Lupin, dijo:
–Tengo cosas más urgentes que hacer…
–Señor subjefe de Seguridad, nada hay más urgente que eso. Si usted se retrasa en hacerlo, todos mis planes habrán naufragado. El viejo Steinweg ya no hablará jamás.
–¿Por qué?
Porque habrá muerto de hambre, si en el plazo de un dÃa, a lo sumo dos, no le lleva usted de comer.