Los tres crimenes de Arsene Lupin

Los tres crimenes de Arsene Lupin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pedro Leduc permanecía inmóvil. Pero sus labios se movían y pareció como si Dolores se despertara. Suavemente, lentamente, ella alzó los párpados, volvió un poco la cabeza y sus ojos se entregaron a los del joven, con esa mirada que se ofrece y que se entrega y que es más profunda que el más profundo de los besos.

Fue algo súbito, brusco y repentino, como un rayo. En tres saltos, Lupin cruzó el salón, se lanzó sobre el joven, le derribó al suelo, y poniendo una rodilla sobre el pecho de su rival, irguiéndose ante la señora Kesselbach, gritó fuera de sí:

–Pero ¿no lo sabe usted? ¿No se lo ha dicho este canalla?… ¿Y usted le ama? ¿Acaso tiene una cabeza de gran duque? ¡Ah, qué gracia tiene esto!

Enfurecido, sarcástico, mientras Dolores le miraba con estupor, añadió:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker