Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Pues bien -continuó Lupin, inclinándose más sobre ella-: conforme a una investigación que acabo de realizar, resulta que el segundo de los tres nombres, Luis, o, más bien, la parte de la lÃnea en la cual está escrito, fue hace tiempo objeto de raspaduras. La lÃnea aparece con una escritura nueva, hecha encima y con una tinta mucho más reciente, pero que no logró borrar por entero lo que habÃa escrito debajo. De modo que…
–¿De modo que…? – dijo la señora Kesselbach en voz baja.
–Pues que, con una buena lupa, y sobre todo por medio de procedimientos especiales de que dispongo, hice resurgir algunas de las sÃlabas borradas y, sin error alguno y con toda certidumbre, conseguà reconstruir lo que habÃa sido escrito primeramente. Y entonces lo que allà aparece no es el nombre de Luis de Malreich, sino…
–¡Oh!, calle usted, calle usted…
Súbitamente, agobiada por el excesivo esfuerzo de resistencia que Dolores hacÃa, se encogió y con la cabeza entre las manos y con los hombros sacudidos por convulsiones, rompió a llorar.