Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¡Idiota! – gritó, apuntando amenazadoramente el puño hacia Pedro Leduc-. Tres veces idiota… ¿Acaso no podÃas esperar? Antes de diez años hubiéramos recuperado Alsacia y Lorena para Francia.
Para entretenerse buscaba palabras que decir, actitudes que adoptar, pero las ideas se le escapaban y su cerebro parecÃa al borde de explotar.
–¡Ah, no, no! – exclamaba-. Nada de eso. ¡Lupin también loco! ¡Ah, no! Métete una bala en la cabeza, si eso te divierte… Sea… Y en el fondo no veo otro desenlace posible. Pero Lupin trastornado, eso no. Tiene que acabar gallardamente, en una forma bella.