Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin A primera vista, parecÃa no haber nadie en el chalet.
–¡Pedro, Pedro! – gritó.
No oyó ruido alguno. Penetró en el vestÃbulo y luego en la habitación que él habÃa ocupado.
Se detuvo como clavado al suelo.
Por encima del cadáver de Dolores, con una cuerda al cuello, muerto, pendÃa Pedro Leduc.