Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –No.
–Pero ¿adónde se marchó después del almuerzo?
–Se fue por el camino del castillo.
Lupin echó a andar bastante sorprendido, porque le habÃa ordenado al joven que cerrara las puertas y que no regresara al castillo después de que se marchasen los criados.
Inmediatamente tuvo la prueba de que Pedro le habÃa desobedecido: la puerta de rejas del castillo estaba abierta.
Entró, recomo el castillo, dio voces llamando a Pedro. Pero no obtuvo respuesta.
De pronto, pensó en el chalet. ¿Quién sabe? Pedro Leduc, bajo los efectos de la pena por aquella a quien amaba, y llevado por la intuición, quizá habrÃa buscado a Dolores por aquel lado. Y el cadáver de Dolores estaba allÃ.
Lleno de inquietud, Lupin echó a correr.