Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Dos fotografÃas… Massier y yo… Sin duda, aquellos a quienes ella más amaba…, porque ella me amaba… Amor extraño, hecho de admiración por el aventurero que soy yo, por el hombre que demolÃa por sà solo a los siete bandidos a quienes ella habÃa encargado de liquidarme. Amor extraño, que yo sentà palpitar en ella el otro dÃa, cuando ella tuvo la idea de sacrificar a Pedro Leduc y de someter su sueño al mÃo. Si no hubiera ocurrido el incidente del espejo, ella se hubiera sometido. Pero ella tuvo miedo. Yo habÃa tocado la verdad. Para salvarse, ella precisaba que yo muriese, y asà lo decidió. Sin embargo, ella me amaba… SÃ, ella me amaba, lo mismo que me han amado otras… Otras a quienes les traje también la desgracia… Desgraciadamente, todas aquellas que me amaron murieron… Y ésta también murió, estrangulada por mÃ… ¿Para qué vivir…?
En voz baja repitió:
–¿Para qué vivir? ¿Acaso no vale más ir a reunirme a ellas, a todas esas mujeres que me han amado… y que han muerto por su amor… Sonia, Raimunda, Clotilde Destange, miss Clarke?…
Tendió los dos cadáveres uno junto a otro, los cubrió con el mismo velo, se sentó a una mesa y escribió: