Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Eso es lo que yo no quiero que ella crea. Quiero que sepa la verdad. ConstituirÃa una tortura para mà el pensar que ella me recuerda como alguien que ya no existe. Tráela, Victoria.
Hablaba con voz tan suave, tan desolada, que Victoria se enterneció, y le preguntó:
–Escucha… Ante todo, yo quiero saber. Todo dependerá de lo que tengas que decirme… Sé franco, hijo mÃo… ¿Qué es lo que quieres decirle a Genoveva?
Él respondió gravemente:
–Quiero decirle esto: «Genoveva, yo le habÃa prometido a tu madre el darte fortuna, poder y una vida de cuento de hadas. Y llegado ese dÃa, logrado mi propósito, yo te hubiera pedido que me reservases un pequeño rincón cerca de ti. Feliz y rica, tú hubieras olvidado… SÃ, estoy seguro, hubieras olvidado lo que yo soy o, más bien, lo que yo he sido. Por desgracia, el Destino es más fuerte que yo. No puedo entregarte ni la fortuna ni el poder. No te entrego nada. Soy yo, más bien, por el contrario, quien necesita de ti. ¿Genoveva, puedes ayudarme?