Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Entonces, verdaderamente, tú quieres que ella comparta la vida de Lupin.
El titubeó unos instantes, apenas unos segundos, y luego afirmó claramente:
–SÃ, lo quiero, tengo ese derecho.
–Tú quieres que ella abandone a todos esos niños a los cuales ella se ha dedicado con devoción, toda esa existencia de trabajo que ella prefiere y que le es necesaria.
–SÃ, lo quiero, y es su deber.
La anciana abrió la ventana, y dijo:
–En ese caso, llámala.
Genoveva estaba en el jardÃn, sentada en un banco. Cuatro niñas se agrupaban en torno a ella. Otras más jugaban y corrÃan.