Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Sin embargo, aquel Malreich…
–El culpable no era Malreich.
–¿Quién era entonces?
–Pido a vuestra majestad que considere mi respuesta como un secreto. El verdadero culpable era la señora Kesselbach.
–¿La propia esposa de Kesselbach?
–SÃ, señor. Ahora ya está muerta. Fue ella quien hizo, o mandó hacer, las copias que están en vuestro poder. Pero las verdaderas cartas las guardaba elÃa.
–Pero ¿dónde están? – exclamó el emperador-. Eso es lo importante. Es preciso encontrarlas a toda costa. Considero esas cartas de extraordinario valor…
–Aquà están, señor.