Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Señores, les ruego que suban hasta la capilla. Pueden desprenderse otras rocas, y acaso serÃa prudente el avisar a las autoridades de esta región. Después vendrán ustedes a reunirse conmigo. Tengo que dar las gracias a este excelente hombre.
Se alejó, acompañado del ermitaño. Y cuando ya estuvieron a solas le dijo:
–¡Usted! ¿Por qué?
–TenÃa que hablaros, señor. Una petición de audiencia… ¿Me la hubierais concedido? No lo creo. Entonces opté por actuar directamente y pensé en hacerme reconocer de vuestra majestad cuando firmase el registro… Pero ese estúpido accidente…
–En resumen… -dijo el emperador.
–Las cartas que Waldemar os entregó de mi parte, señor…, esas cartas son falsas.
El emperador hizo un gesto de viva contrariedad.
–¿Falsas? ¿Está usted seguro?
–Absolutamente seguro, señor.