Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Quedará libre.
–¿Incluso en el caso de que esas investigaciones resultaran infructuosas?
–Ese caso no es ni siquiera admisible.
–¿Y si yo me niego? – exclamó el señor Formerie en un imprevisto rasgo de rebeldÃa.
Lupin murmuró:
–Una negativa podrÃa tener graves consecuencias… La señora Formerie es hermosa…
–Sea. Busque… Usted es el amo -gruñó el señor Formerie.
El juez de instrucción se cruzó de brazos, en la actitud de un hombre que en tales circunstancias sabe resignarse ante la fuerza superior de los acontecimientos.