Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Y tú lo sabes bien. Cien millones no hubieran bastado para destruir el agujero donde yo agonizaba, ni tampoco para conseguir traerme aquà y permanecer durante una hora frente al prisionero impotente que eres tú. Se precisa poseer otra cosa. Y esa otra cosa tú la posees.
–En ese caso, habla. Y procedamos por orden. Dime el nombre del asesino.
–Eso es imposible.
–¿Cómo imposible? Puesto que tú lo sabes, debes revelármelo todo.
–Todo, pero no eso.
–Sin embargo…
–Más tarde.
–Estás loco. Pero ¿por qué?
–Porque no tengo pruebas. Más tarde, cuando ya estés libre, investigaremos juntos. Por lo demás, ¿de qué sirve? Y, verdaderamente, no puedo hacerlo.