Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Sí. Hermann Tercero se conquistó el afecto del canciller, quien en diversas ocasiones le utilizó como enviado secreto ante personalidades extranjeras. A la caída de su protector, Hermann Tercero abandonó Berlín, viajó por el mundo y luego regresó para establecerse en Dresde. Cuando Bismarck murió, Hermann Tercero estaba allí. Pero también él murió dos años más tarde. Esos son los hechos públicos y conocidos de todos en Alemania. Esa es la historia de los tres Hermann, grandes duques de Deux-Ponts-Veldenz, en el siglo diecinueve.
–Pero ¿y el cuarto… Hermann Cuarto, este de quien nos ocupamos?
–Ya hablaremos de él dentro de unos momentos. Pasemos ahora a los hechos ignorados.
–Y que solamente tú conoces -dijo Lupin.
–Que sólo yo conozco, no, pues también los conocen otros.
–¿Cómo es eso, que los conocen otros? Entonces, ¿el secreto no fue guardado?