Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –SÃ, sÃ, el secreto está bien guardado por aquellos que lo poseen. No temas, te respondo que ésos tiene el mayor interés en no divulgarlo.
–Entonces, ¿cómo es que lo sabes tú?
–Por un antiguo doméstico y secretario Ãntimo del gran duque Hermann, el último de ese nombre. Ese doméstico, que murió en mis brazos en El Cabo, me confió primeramente que su amo se habÃa casado en forma clandestina y habÃa dejado un hijo. Y luego me entregó el famoso secreto.
–¿El mismo secreto que tú le revelaste más tarde a Kesselbach?
–SÃ.
–Habla, entonces.
En el último instante en que Lupin pronunciaba esa última palabra, se escuchó el ruido de una llave en la cerradura.