Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Por qué habrán de venir?
–¿Y si han oÃdo el grito que él lanzó?
–No lo creo. Pero, en todo caso, mis amigos, ¿no te entregaron las llaves falsas?
–SÃ.
–Entonces tapona con ellas la cerradura… ¿Ya está? Bueno, ahora, cuando menos, disponemos de diez minutos magnÃficos. Ya ves, querido amigo, cómo las cosas en apariencia más difÃciles resultan simples en la realidad. Basta con un poco de sangre frÃa y saber adaptarse a las circunstancias. Vamos, no te emociones y habla. Habla en alemán, ¿quieres? No conviene que ese tipo participe de los secretos de Estado que nosotros tratamos. Anda, amigo mÃo, y habla con tranquilidad, pues estamos como en nuestra propia casa. Steinweg prosiguió.