ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas Es evidente que tal como ha llegado a mí la tradición, esta, omite una parte de la ceremonia, la cual puede ser substituida por cualquier autoridad clásica en la materia.
Cuándo el campesino realiza este rito, no debe actuar como hizo una vez cierto africano, criado de un amigo mío, que cada mañana debía salir y verter una libación de ron sobre un fetiche y lo que hacia era verterlo en su propia garganta. El campesino debe rociar también las vides, así como los granjeros de Devonshire que observando todas las ceremonias de la Navidad, rocían, también de un cuerno, sus manzanos