ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas En ese momento entro en el jardín el magnifico mago y poeta Virgil, quien lo sabia todo acerca de los Dioses y las Hadas y dijo sonriente: "Habéis ofrecido correctamente las flores a la Diosa, igual que se hacia en la antigüedad; ahora todo aquel que permanezca aquí deberá pronunciar la oración apropiada, que es la siguiente:"
Y él pronunció la invocación a Diana:
¡Encantadora Diosa del arco!
¡Encantadora Diosa de las flechas!
De todos los sabuesos y de toda la caza
Tu que proteges el cielo estrellado
Cuándo el sol se hunde en su sueño
Tu que llevas la luna sobre tu frente,
Quién prefiere la persecución en la noche
A cazar en la luz del día,
Con tus ninfas musicales
Del cuerno – cazadora tu misma,
la más poderosa: Te invoco
Piensa, aunque solo sea por un instante,
¡En nosotros que te invocamos!
Entonces Virgil les enseñó también el hechizo que debe ser pronunciado para conseguir algo bueno que se requiera en especial así como la buena fortuna
Diosa justa del arco iris,
¡De las estrellas y de la luna!