ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas Aquà sigue la cena, en lo que debe consistir, y en lo que se dirá y se hará para consagrarlo a Diana.
Tomareis comida y sal, miel y agua, y haréis este conjuro:
¡Te conjuro, OH! Comida
Quién alimenta verdaderamente nuestro cuerpo, y de quien sin ti
no podrÃamos vivir, Tú que antes de llegar a ser flor, como semilla entraste en la tierra,
Dónde se esconden los más profundos secretos, y entonces cuando el suelo
se remueve asemejando al polvo con su danza con el viento, mientras con paciencia, revolotean los secretos extraños Y antes, cuando aun estabas en el oÃdo,
como un dorado grano brillante, entonces
las luciérnagas acudieron a lanzar su luz en ti para ayudar en tu crecimiento, porque sin su ayuda No podrÃas crecer ni llegar a ser hermoso; Por lo tanto perteneces a la senda
de las brujas y de las hadas, al igual que
las luciérnagas pertenecen al sol...
Reina de las luciérnagas Apresúrate,
Ven a mà ahora en veloz carrera,
¡ArrÃa tu caballo al oÃr ahora mi canto!
¡ArrÃa, OH! arrÃa al hijo del rey
